I. “DESEO”

Volando suspendidas entere el sueño y la búsqueda.

El tempo nos sacude, y aun así ignoramos el peso de los cuerpos que habitamos.

El vacío engendra vacío, pero nuestra genialidad nos impulsa hacia la armonía,

hacía el deseo de la continuidad de la existencia.

Hilos de oro nos enlazan -como súplica tejida- a ese deseo

que trasciende la materialidad.

Nosotras, figuras desnudas, ligeras, representamos la fragilidad de la vida,

y con voluntad pura nos lanzamos hacia la armadura de ese hombre que aún cree,

cree en la redención a través del amor, la fe, la belleza.

Hombre reador, nos apoyamos en ti.

Esa creación musical, ese arte que trata de explorar lo divino, lo inalcanzable ,

ese arte creador de lo efímero que crea esperanza.