II. “CAÍDA”

 

Arrastro al guerrero de la armadura dorada hacia las tentaciones.

Se rompen los hilos dorados.

Pobre, mísero, quedaste atado a la súplica y las debilidades de la
vida.

Enfermedad, locura, seducción, vejez, lujuria y muerte:

creadas por el hombre en su sublime manifestación de
decadencia,

de su incomprensión a la mortalidad inevitable.

Te salvará Tifeo? No, porque igual es su ruina.

Gula, impudicia -eso soy yo, eso somos…

Hipnotizados por la vida, los arrastro hacia este mundo,

un mundo de belleza venenosa y alegrías enfermas.

Dios ha sido relegado.

Ahora, yo soy el que prevalece.